físico intelectual y emocional en los primeros años de vida, le permitiría el
aumento del tamaño físico de sus cerebros, así como mejorar las diferentes
capacidades del mismo y el periodo determinante se da dentro de los 3
primeros años de vida, según Hassan (2007). Asimismo, el impacto
económico de la atención adecuada, pertinente y oportuna de los niños en la
primera infancia, determina que la tasa de retorno sea mucho mayor si se
invierte en programas dirigidos a la primera infancia y finalmente el enfoque
social, considerando a los niños y niñas menores de 6 años como sujetos de
derecho, una tarea que debe ser asumida por el Estado y la sociedad civil de
manera coordinada para garantizar que todos los niños y niñas del país
alcancen las condiciones adecuadas para un buen desarrollo.
Hasan (2007), considera que una de las dificultades que se observa en las
Políticas públicas para la primera infancia en las prestaciones de servicios es
la forma como se abordan, desde el enfoque de la gobernanza, la
planificación, las estrategias y las acciones para las prestaciones de servicios
a los niños menores de 7 años, ya que éstas se encuentran a cargo de diferentes
ministerios y los diferentes niveles de gobierno. Respecto a las Políticas
públicas en nuestro país dirigidas a la primera infancia, los ministerios de
Educación (MINEDU), Salud (MINSA), Desarrollo e Inclusión Social
(MIDIS) y De la Mujer y Poblaciones Vulnerable (MIMP), vienen
desarrollando políticas a favor de los niños menores de 6 años, sin embargo
existen algunas dificultades que frenan el alcance del verdadero impacto y el
cierre de las brechas respecto del derecho al acceso que todo niño y niña tiene
sin importar su condición social, cultural, económico o ubicación geográfica,
a recibir una adecuada nutrición, salud, educación, buen trato y sobre todo
alcanzar desarrollar toda su potencialidad.
Se encuentra entonces que las Políticas Públicas para la primera infancia en
el Perú se hallan fragmentadas, donde cada ministerio desde sus competencias